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19 de octubre de 2026

Antracnosis en café arábica: guía de manejo ecológico

Antracnosis en café arábica: guía de manejo ecológico
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Guía sobre la antracnosis del café arábica: cómo reconocerla, qué condiciones la favorecen y qué prácticas de manejo ecológico conviene tener presentes.

¿Qué es la antracnosis en café arábica y cómo identificarla?

La antracnosis en café arábica es una enfermedad causada por hongos del género Colletotrichum, entre ellos Colletotrichum gloeosporioides, que puede afectar hojas, ramas, flores y frutos del cafeto. En las hojas suele empezar con manchas oscuras, con frecuencia en los bordes, que se extienden y forman lesiones irregulares rodeadas de un halo amarillento. En los frutos aparecen zonas hundidas y oscuras que, cuando la humedad es alta, pueden cubrirse de una masa de esporas de tono anaranjado o salmón. Si la enfermedad avanza, puede asociarse a la caída prematura de hojas y frutos, con consecuencias para el rendimiento y la calidad de la cosecha.

El café arábica (Coffea arabica) se cultiva a menudo en zonas de altura donde la humedad ambiental es elevada, las lluvias son frecuentes y la nubosidad mantiene el follaje mojado durante buena parte del día. Son precisamente las situaciones en las que los hongos foliares encuentran mejores condiciones para desarrollarse. Por eso la antracnosis es una preocupación habitual en lotes con sombra densa, poca ventilación o plantas debilitadas. En fincas con certificación orgánica o en transición agroecológica, además, las opciones disponibles son más limitadas, de modo que cobra peso el manejo del conjunto del sistema: suelo, sombra, poda y nutrición.

Identificar correctamente el problema es el primer paso. Los síntomas iniciales pueden confundirse con deficiencias nutricionales, quemaduras por sol, daños por frío o estrés hídrico, y otras enfermedades foliares del café producen manchas parecidas. Por eso conviene pedir un diagnóstico a un técnico o a un laboratorio de fitopatología antes de tomar decisiones. Como pistas orientativas, las lesiones típicas tienen un centro seco, bordes definidos y un halo amarillento; en ramas jóvenes pueden aparecer lesiones hundidas que terminan secando la punta del brote; y en los frutos, los puntos oscuros pueden crecer hasta dejar el grano seco y momificado, con poco valor comercial.

Al recorrer el lote, ayuda fijarse en estos aspectos:

  • Si las manchas se concentran en zonas con sombra densa, poca ventilación o mal drenaje, o si se reparten por todo el lote.
  • Si aparecen sobre todo en plantas con mucha carga de fruto o con signos de falta de nutrientes.
  • Si hay frutos secos, ramas muertas u hojas enfermas acumuladas en la planta o en el suelo.
  • Si los síntomas siguen a un período de lluvias o de nubosidad prolongada.
  • Si existen otras explicaciones posibles, como sol directo, frío, heridas mecánicas o deficiencias.

Anotar la fecha, el lote y la variedad, y tomar fotografías de las plantas afectadas, facilita el trabajo del técnico y permite comparar la evolución de una campaña a otra.

Ciclo biológico del hongo y condiciones predisponentes

Impacto económico y pérdidas en fincas cafetaleras

Los hongos del género Colletotrichum suelen sobrevivir entre campañas en restos del propio cultivo: hojas enfermas, ramas secas y frutos momificados que quedan en la planta o en el suelo. Cuando hay humedad, producen esporas que se dispersan con las salpicaduras de la lluvia, con el viento y con las herramientas o las manos que pasan de una planta enferma a una sana. Para que la infección prospere, el tejido debe permanecer mojado durante un tiempo suficiente, y resulta más probable cuando la planta tiene heridas o está debilitada.

Las condiciones que suelen favorecer la enfermedad son:

  • humedad ambiental alta y follaje mojado durante períodos prolongados;
  • lluvias frecuentes combinadas con poca circulación de aire;
  • sombra excesiva y densidades de plantación que cierran el dosel;
  • suelos con mal drenaje o compactados;
  • desequilibrios nutricionales, tanto por carencia como por exceso;
  • estrés previo de la planta por sequía, frío, radiación directa o heridas causadas por la poda, el granizo o las labores.

Un suelo con buena materia orgánica suele retener mejor el agua y los nutrientes, y eso ayuda a que el cafeto atraviese mejor los períodos de estrés. La materia orgánica y los ácidos fúlvicos forman parte de las herramientas de manejo de la fertilidad del suelo; pueden contribuir al vigor general del cultivo, pero no son un tratamiento fitosanitario.

El riesgo aumenta cuando coinciden varios factores a la vez: lluvia persistente, dosel cerrado y plantas bajo estrés. En sistemas agroforestales con sombra densa, la humedad se mantiene más tiempo sobre las hojas; un manejo de la sombra que permita la circulación de aire acorta ese tiempo. La poda sanitaria, que consiste en retirar ramas enfermas y frutos momificados, puede ayudar a que quede menos material en el que el hongo sobreviva de una campaña a otra y es una práctica cultural habitual en el manejo de la enfermedad.

La relación entre nutrición y sanidad del cultivo es un aspecto que los técnicos suelen tener en cuenta: una planta con carencias o excesos de nutrientes tiende a tener menos vigor y a tolerar peor las condiciones adversas. Por eso conviene apoyarse en análisis de suelo y foliares para decidir qué corregir, en lugar de aplicar fertilizantes por costumbre o por intuición. Un buen plan de nutrición no garantiza que la enfermedad no aparezca, pero evita sumar un factor de estrés a un cultivo que ya enfrenta lluvia y humedad.

Impacto económico y pérdidas en fincas cafetaleras

El efecto de la antracnosis sobre la producción varía mucho de una finca a otra y de una campaña a otra. Depende de la variedad, de la altitud, del clima del año, del estado de las plantas y del manejo que se haya hecho antes. En los frutos, la enfermedad puede afectar el llenado del grano y la calidad de la bebida; en casos severos, la pérdida de hojas y la muerte de ramas productivas pueden comprometer también la cosecha de la campaña siguiente. Para dimensionar el impacto real en tu finca, conviene medirlo: contar las plantas afectadas por lote, anotar la caída de frutos y comparar lotes con distinto manejo a lo largo de varias campañas.

Además del efecto directo en la producción, la enfermedad influye en los costos de manejo: mano de obra para podas y recorridos, productos, equipos de aplicación y tiempo técnico. Cuando se recurre a tratamientos repetidos, esos costos crecen, y el uso reiterado de un mismo tipo de producto puede favorecer la aparición de poblaciones menos sensibles del patógeno. En fincas con certificación ecológica solo pueden utilizarse los insumos que admite la norma de producción, por lo que conviene confirmar con el organismo de certificación cualquier producto antes de comprarlo o aplicarlo. Un programa de bioestimulantes agrícolas ecológicos puede formar parte de la estrategia de nutrición de la finca, siempre entendiendo que no sustituye al diagnóstico ni a las medidas sanitarias.

Los servicios de extensión agrícola, las cooperativas y los centros de investigación cafetalera de cada país son una buena fuente de información local: conocen las variedades de la zona, el comportamiento de las lluvias a lo largo de la campaña y los productos que están autorizados en cada lugar. Contrastar lo que se lee en un artículo general, como este, con esa información local evita decisiones basadas en generalizaciones.

La calidad del grano es otro aspecto en juego. Los frutos afectados pueden dar lugar a granos defectuosos, con manchas oscuras o decoloraciones, que se penalizan en la clasificación física y en la evaluación de la taza, según el comprador y el protocolo que utilice. En los cafés de especialidad, donde el valor se apoya en la calidad, esos defectos pesan especialmente. Por eso el manejo de la enfermedad no se orienta solo a sostener el rendimiento, sino también a preservar los atributos que diferencian al café arábica.

Insumos biológicos y extractos: cómo situarlos en el manejo

Cuando se habla de sanidad del café en producción ecológica aparecen con frecuencia los llamados insumos biológicos: preparados con microorganismos, como hongos del género Trichoderma o bacterias del género Bacillus, extractos de plantas como el neem y otros productos de origen natural. Conviene tener claro cómo se clasifican. En la mayoría de los países, un producto que se comercializa para tratar una enfermedad concreta se considera un producto fitosanitario: debe estar registrado o autorizado para ese cultivo y esa finalidad y, en producción ecológica, tiene que estar además admitido por la norma y por el organismo de certificación. «Natural» no es sinónimo de «autorizado», y un preparado sin registro no es una alternativa equivalente solo por su origen.

Antes de utilizar cualquier producto de este tipo, conviene hacerse algunas preguntas:

  • ¿Está registrado o autorizado para el café y para la finalidad que se busca en mi país? La autoridad agraria o fitosanitaria nacional puede confirmarlo.
  • ¿Figura entre los insumos admitidos por mi norma de producción ecológica? Hay que confirmarlo con el organismo de certificación antes de comprarlo y aplicarlo.
  • ¿Qué indica la etiqueta sobre cultivos, dosis, momentos de aplicación, plazos de seguridad y compatibilidad con otros productos?
  • ¿Qué documentación independiente respalda su uso en condiciones parecidas a las mías, y puede el proveedor mostrarla?
  • ¿Quién me acompañará técnicamente en la aplicación y en la evaluación de los resultados?

Un caso distinto es el de los bioestimulantes, entre ellos los de origen algal. Se utilizan como apoyo a la nutrición y al desarrollo de la planta. En la Unión Europea, los bioestimulantes de las plantas están regulados por el Reglamento (UE) 2019/1009, aplicable desde julio de 2022, y se definen por su función sobre la nutrición y el desarrollo del cultivo, no por tratar enfermedades. Por eso un bioestimulante puede contribuir al vigor general del cultivo, pero no es un tratamiento fitosanitario ni debe esperarse que sustituya a las medidas de manejo ni, cuando son necesarios, a los productos autorizados. En la página sobre tecnología de bioestimulantes puedes ampliar cómo se describe este tipo de productos.

Al leer fichas comerciales o publicidad de cualquier insumo, ayuda un criterio sencillo: una ficha técnica seria indica el cultivo, la finalidad, la composición, las condiciones de uso y, cuando corresponde, el número de registro. Si un material hace promesas absolutas sobre una enfermedad, o presenta testimonios en lugar de documentación, lo prudente es pedir la etiqueta y el registro y consultar con un técnico independiente antes de decidir. Los resultados que se cuentan de otras fincas dependen del clima, del suelo, de la variedad y del manejo de cada una, y no se trasladan automáticamente a la tuya.

Manejo integrado del cafetal ante la antracnosis

El manejo integrado de la antracnosis combina prácticas culturales, nutricionales y, cuando el técnico lo considera necesario, productos autorizados. Las medidas culturales son la base, porque actúan sobre las condiciones que favorecen la enfermedad y no dependen de la compra de ningún insumo.

Poda sanitaria y limpieza del lote. Consiste en retirar ramas enfermas, frutos momificados y hojas caídas con lesiones, y sacarlos de la parcela o llevarlos a un compostaje bien manejado. Así queda menos material en el que el hongo pueda sobrevivir. Conviene limpiar y desinfectar las herramientas al pasar de plantas enfermas a sanas, usando productos admitidos por la norma de producción si la finca es ecológica. La poda también mejora la circulación de aire y la entrada de luz, lo que crea un ambiente menos favorable para el hongo.

Manejo de la sombra y del agua. En sistemas agroforestales, regular la sombra permite que entre luz y circule el aire sin dejar a los cafetos excesivamente expuestos; el equilibrio adecuado depende de la altitud, la variedad y el sistema de cultivo, y conviene definirlo con un técnico de la zona. Los árboles de sombra se podan de forma periódica para evitar que el dosel se cierre. Si la finca dispone de riego, es preferible evitar el que moja el follaje y lo deja húmedo durante la noche; el riego localizado cerca de la base de la planta suele mojar menos las hojas que la aspersión. Un buen drenaje y la conservación del suelo, con obras de manejo del agua en las laderas, completan este punto.

Fertilización equilibrada. Los cafetos necesitan nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio y micronutrientes como zinc y boro, en proporciones que cambian según el suelo, la edad de la plantación y la carga de fruto. Los análisis de suelo y foliares permiten ajustar el plan en lugar de aplicar a ciegas. La fertilización ecológica certificada es una vía para aportar nutrientes y materia orgánica en sistemas de producción ecológica; antes de aplicar cualquier fertilizante, conviene confirmar con el organismo de certificación que está admitido y seguir la dosis de la etiqueta.

Coberturas y diversificación. La rotación de cultivos no es aplicable al café, que es un cultivo perenne, pero sí se puede diversificar con árboles de sombra y con coberturas vivas. Las coberturas, como las leguminosas, protegen el suelo de la erosión y de las salpicaduras de la lluvia, favorecen la infiltración del agua y aumentan la diversidad del sistema. En conjunto, estas prácticas contribuyen a un cafetal más estable y menos dependiente de insumos externos.

Variedades y densidad. La elección de la variedad y del marco de plantación también cuenta. Los viveros, los institutos de investigación cafetalera y las cooperativas pueden informar sobre el comportamiento de cada variedad en la zona, y una densidad que permita la ventilación facilita las labores de poda, recorrido y cosecha.

Monitoreo y registros. Los recorridos periódicos del lote permiten detectar focos a tiempo y decidir con información. Es útil llevar un registro sencillo que incluya:

  • fecha, lote y variedad;
  • síntomas observados y parte de la planta afectada;
  • condiciones del tiempo en los días previos;
  • labores realizadas (podas, fertilización, aplicaciones) y productos utilizados;
  • fotografías de seguimiento.

Nutrición y bioestimulación para un cafetal vigoroso

Un cafetal bien nutrido y sin estrés tolera mejor las condiciones adversas, por lo que la nutrición es una parte central del plan, aunque no reemplaza al manejo sanitario. Los bioestimulantes de origen algal suelen describirse como mezclas de aminoácidos, polisacáridos y otros compuestos naturales, y se emplean como apoyo al crecimiento y al aprovechamiento de los nutrientes. Pueden contribuir al vigor general del cultivo, y conviene entenderlos como un complemento de la fertilización y no como una respuesta a la enfermedad.

Los micronutrientes merecen atención propia. El zinc y el boro, entre otros, son necesarios para el desarrollo normal del cafeto, y sus carencias se manifiestan de formas variadas que pueden confundirse con otros problemas; de ahí la utilidad del análisis foliar antes de aplicar. Los micronutrientes para cultivos ecológicos se usan para corregir deficiencias confirmadas, con la dosis que indique la etiqueta y el apoyo del técnico. Aplicar micronutrientes «por si acaso» puede ser innecesario y, en exceso, generar desequilibrios.

El sistema radicular y el suelo también cuentan. Un suelo con buena estructura y materia orgánica ayuda a que la planta aproveche el agua y los nutrientes y a que atraviese mejor los períodos secos entre lluvias. En suelos compactados o con poca materia orgánica, frecuentes en zonas de ladera, conviene priorizar los aportes orgánicos, mantener el suelo cubierto y evitar el laboreo excesivo. Los bioestimulantes se utilizan, según la etiqueta, como apoyo al enraizamiento y al desarrollo vegetativo, en combinación con estas prácticas y no en su lugar.

Si quieres valorar si un producto nutricional o un bioestimulante aporta algo en tu finca, una forma sencilla y honesta de hacerlo es probarlo en tu propio lote:

  • reservar una parcela comparable, con la misma variedad, edad y condiciones, que no reciba el producto;
  • aplicar el producto en la otra parcela siguiendo la etiqueta;
  • anotar en ambas las mismas observaciones: vigor, color de las hojas, retención de frutos y presencia de manchas;
  • comparar al final de una campaña completa, no tras unas pocas semanas.

Con ese tipo de seguimiento, las decisiones se apoyan en lo que ocurre en tu finca y no en promesas generales.

Planificación de las aplicaciones: momentos y vías

No existe un calendario único que sirva para todas las fincas: lo adecuado depende de la zona, la variedad, el clima de la campaña y el estado del cultivo. Por eso la planificación se organiza mejor por estados fenológicos que por fechas, y se ajusta con el técnico de la zona. La tabla resume qué observar y qué prácticas considerar en cada etapa; para cualquier producto, la dosis, la frecuencia, las mezclas y el momento de aplicación son los que indique la etiqueta.

Estado fenológicoQué observarPrácticas a considerarInsumos (según la etiqueta de cada producto)
Poda y período posterior a la cosechaRestos de cosecha, ramas enfermas, frutos secos en la planta y en el sueloPoda sanitaria, retirada de restos, desinfección de herramientas, revisión del drenajeEnmiendas orgánicas y aportes de fertilidad según el análisis de suelo
Brotación y prefloraciónVigor de los brotes, estado nutricional, cierre del doselAjuste de la sombra, plan de fertilización basado en análisis foliarFertilizantes ecológicos y, si el técnico lo considera oportuno, un bioestimulante, según la etiqueta
Floración y cuajadoLluvias, humedad del dosel, cuajado de los frutosEvitar heridas y labores innecesarias en el lote, mantener la circulación de aireRespetar lo que indique la etiqueta sobre aplicaciones en floración y consultar al técnico antes de aplicar
Desarrollo del frutoManchas en hojas y frutos, caída de frutos, estado nutricionalMonitoreo regular, registro por lote, retirada de focos aisladosNutrición foliar o edáfica según análisis; cualquier producto sanitario, solo si está autorizado y admitido
Maduración y cosechaFrutos con lesiones, granos defectuosos, frutos que quedan en la plantaCosecha oportuna y selectiva, retirada de los frutos dañadosRespetar los plazos de seguridad que indique la etiqueta de cada producto

En cuanto a la forma de aplicar, algunas pautas generales: preparar las mezclas siguiendo el orden y la calidad de agua que indique el fabricante; aplicar en las horas frescas del día, evitando la máxima insolación, el viento fuerte y la lluvia inminente; calibrar y limpiar los equipos de aspersión antes de cada uso; emplear solo coadyuvantes admitidos si la finca es ecológica; y usar el equipo de protección personal que indique la etiqueta.

Antes de cada aplicación, una lista de comprobación breve evita errores:

  • leer la etiqueta completa y comprobar que el producto es adecuado para el café;
  • confirmar con el organismo de certificación que el insumo está admitido, si la finca es ecológica;
  • revisar la previsión del tiempo y el estado del cultivo;
  • registrar fecha, lote, producto, lote de fabricación y condiciones de la aplicación.

La vía radicular es complementaria de la foliar. Los aportes de materia orgánica y de productos de uso edáfico se planifican, por lo general, después de la poda y antes de que se intensifiquen las lluvias, según la zona y la campaña. Si te interesa ver cómo se plantea la nutrición ecológica en otro cultivo perenne, puedes consultar la página de cítricos con nutrición ecológica; los cultivos son distintos y las pautas no se trasladan sin más, pero sirve como referencia del enfoque.

Cómo construir un plan de manejo para tu finca

Un plan de manejo no necesita ser complicado; necesita ser ordenado y revisable. Una secuencia sencilla puede ser:

  • Diagnóstico. Confirmar con un técnico o un laboratorio que los síntomas corresponden a antracnosis y descartar otras causas.
  • Mapa de riesgo. Identificar los lotes con sombra densa, mal drenaje, poca ventilación o plantas debilitadas, que son los que conviene vigilar primero.
  • Manejo cultural. Programar la poda sanitaria, la regulación de la sombra y el mantenimiento de las coberturas.
  • Nutrición. Apoyarse en análisis de suelo y foliares para definir qué corregir y con qué productos.
  • Insumos. Utilizar solo productos autorizados para el café y, en producción ecológica, admitidos por el organismo de certificación.
  • Registro y evaluación. Anotar labores y observaciones, comparar lotes y revisar el plan al final de cada campaña.

A modo de ejemplo ilustrativo y sin números: una finca familiar en transición a producción ecológica nota manchas en las hojas de un lote de ladera con sombra cerrada tras varias semanas de lluvia. El productor fotografía las plantas, consulta con el técnico de la cooperativa y, entre ambos, concluyen que la sombra y la acumulación de restos están favoreciendo la humedad. Empiezan por podar la sombra, retirar el material enfermo y revisar el drenaje; programan un análisis foliar para el lote y deciden comprobar qué insumos admite su norma de producción antes de incorporar cualquier producto nuevo. Al final de la campaña comparan ese lote con otro de manejo habitual y ajustan el plan para el año siguiente. El ejemplo no describe a ninguna finca real: solo muestra el orden de las decisiones.

Cada finca tiene un suelo, un clima y una historia de manejo propios, y por eso el acompañamiento técnico marca la diferencia entre un plan genérico y uno ajustado a tu cafetal. Puedes apoyarte en la cooperativa, en el servicio de extensión o en un técnico independiente. Si quieres saber qué productos de Ecoganic están disponibles en tu zona, puedes contactar con la red de distribuidores. La constancia en las prácticas básicas, el registro de lo que se hace y la revisión al final de cada campaña son lo que permite mejorar el manejo de un año a otro.

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Preguntas frecuentes sobre antracnosis en café arábica

¿Cuáles son los primeros síntomas de la antracnosis en café?

Suelen empezar como manchas oscuras en las hojas, con frecuencia en los bordes, que se extienden y forman lesiones irregulares con un halo amarillento. En los frutos verdes aparecen zonas hundidas que, con humedad alta, pueden cubrirse de esporas de tono salmón. La caída de hojas en ramas productivas indica que la enfermedad ha avanzado. Como estos síntomas pueden confundirse con deficiencias nutricionales, quemaduras por sol o estrés hídrico, conviene pedir un diagnóstico técnico antes de tomar decisiones.

¿Cómo se maneja la antracnosis en un cafetal ecológico?

El manejo se apoya sobre todo en prácticas culturales: poda sanitaria, retirada de restos, regulación de la sombra, buen drenaje y una nutrición equilibrada basada en análisis. Si el técnico considera necesario un producto para tratar la enfermedad, debe ser un producto fitosanitario autorizado para el café en tu país y admitido por la norma de producción ecológica; antes de comprarlo o aplicarlo, hay que confirmarlo con el organismo de certificación. Los fertilizantes y los bioestimulantes forman parte del plan de nutrición, pero no son un tratamiento fitosanitario.

¿Qué condiciones favorecen la aparición de antracnosis en el cafetal?

Suelen favorecerla la humedad ambiental alta, las lluvias frecuentes y los períodos prolongados de follaje mojado, sobre todo cuando se combinan con sombra excesiva, densidades de plantación que cierran el dosel y mala ventilación. También contribuyen el mal drenaje, los desequilibrios nutricionales y el estrés previo de la planta. Mantener un microclima ventilado y una nutrición equilibrada ayuda a que el ambiente del lote sea menos favorable para la enfermedad.

¿Con qué frecuencia se deben hacer aplicaciones en el cafetal?

No hay una frecuencia que sirva para todas las fincas. Depende del producto, del estado fenológico del cultivo, del clima de la campaña y de la situación de cada lote. La dosis, el intervalo entre aplicaciones, los plazos de seguridad y las mezclas permitidas son los que indica la etiqueta del producto, y el técnico puede ajustarlos con el monitoreo de la finca. En producción ecológica, conviene confirmar antes con el organismo de certificación que el insumo está admitido.

¿Los bioestimulantes de microalgas sirven para tratar la antracnosis?

No. Un bioestimulante no es un tratamiento fitosanitario: su función se relaciona con la nutrición y el desarrollo de la planta. Usado según la etiqueta, puede contribuir al vigor general del cultivo y complementar la fertilización, pero no sustituye al diagnóstico, a las prácticas culturales ni, cuando son necesarios, a los productos fitosanitarios autorizados. En la Unión Europea, los bioestimulantes de las plantas cuentan con su propio marco regulatorio.

¿Dónde puedo consultar qué productos de Ecoganic hay disponibles en Latinoamérica?

La web de Ecoganic cuenta con una sección de distribuidores desde la que puedes contactar para saber qué productos hay en tu zona. Antes de comprar, revisa la etiqueta y la ficha del producto y, si tu finca es ecológica, confirma con el organismo de certificación que el producto concreto está admitido. Un técnico de confianza puede ayudarte a decidir si tiene sentido en tu plan de manejo.

¿Cuándo conviene consultar con un técnico?

Conviene hacerlo en cuanto veas manchas que no sepas explicar, antes de aplicar cualquier producto y cuando la finca esté certificada o en transición, para evitar el uso de insumos no admitidos. También es recomendable pedir apoyo para diseñar el plan de nutrición a partir de análisis de suelo y foliares y para evaluar lo que ha funcionado al final de cada campaña. Pueden ayudarte la cooperativa, el servicio de extensión agrícola o un técnico independiente.

Referencias

Manejo integrado del cafetal para prevenir antracnosis
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