Introducción: nutrición foliar y mildiu en la vid ecológica
El mildiu, causado por el oomiceto Plasmopara viticola, es una enfermedad a la que los viticultores prestan especial atención, sobre todo en zonas húmedas o en campañas lluviosas. En producción ecológica no se dispone de los mismos recursos que en la convencional, de modo que el manejo se apoya en prácticas culturales, en el seguimiento de las condiciones de cada campaña y en los productos fitosanitarios que estén autorizados para este tipo de producción, siempre con el criterio de un técnico y de acuerdo con el organismo de certificación. En ese marco, la nutrición del viñedo, incluida la que se aporta por vía foliar, es un aspecto más del manejo general de la planta, pero no sustituye a las medidas sanitarias del cultivo.
La absorción foliar es la entrada de agua, nutrientes y otras sustancias a través de la superficie de la hoja. Permite aportar de forma complementaria elementos como potasio, magnesio, calcio y micronutrientes (por ejemplo manganeso, zinc o boro), así como bioestimulantes de origen natural, cuando el diagnóstico del viñedo lo justifica. Este aporte complementa la fertilización radicular y el manejo del suelo, y su utilidad depende de la variedad, del estado de la parcela y de las condiciones de cada campaña.
Esta guía explica cómo se produce la absorción foliar, qué factores la condicionan, qué tipos de bioestimulantes se utilizan en viñedo, cómo planificar las aplicaciones según los estados fenológicos y qué comprobar con el proveedor y con la certificadora antes de aplicar. Si quieres ampliar la información sobre la nutrición en el cultivo de la vid, puedes consultar la ficha del cultivo. Un punto de partida importante: los bioestimulantes y los fertilizantes foliares no son tratamientos fitosanitarios y no deben presentarse como una forma de tratar o evitar el mildiu. Pueden contribuir al vigor general del cultivo dentro de un programa de manejo completo.
Absorción foliar: cómo funciona y factores clave

La absorción foliar es el proceso por el cual la planta incorpora agua, nutrientes y otras sustancias a través de la superficie de la hoja. Suele describirse que la entrada se produce sobre todo a través de la cutícula, la capa cerosa que recubre la epidermis, y que en algunos casos los estomas y otras estructuras de la hoja también pueden participar. La cutícula actúa como una barrera, y su grosor, su composición y su estado dependen de la edad de la hoja, de la variedad y del ambiente en el que ha crecido la vegetación.
La eficiencia de la absorción no es una propiedad fija de la planta ni del producto: depende de la formulación (tipo de molécula, presencia de coadyuvantes, acidez de la solución), de las condiciones ambientales en el momento de la aplicación (temperatura, humedad relativa, luz y viento), del estado fenológico de la vid y de la superficie foliar expuesta. En general, las hojas jóvenes tienen una cutícula más fina y permeable que las hojas ya maduras, por lo que el desarrollo de la vegetación es un dato importante a la hora de decidir cuándo aplicar.
El momento del día también influye. Las horas de menor radiación y temperatura, como la primera hora de la mañana o el final de la tarde, suelen ser preferibles porque la solución se seca más despacio y el riesgo de quemaduras en la hoja es menor. Una humedad ambiental alta mantiene húmeda la gota durante más tiempo, lo que suele favorecer el contacto con la hoja, aunque la lluvia posterior a la aplicación puede lavar el producto. Por eso conviene revisar la previsión del tiempo antes de cada tratamiento y seguir las indicaciones de la etiqueta.
Las aportaciones foliares de nutrientes se plantean, por tanto, como un complemento para situaciones concretas: una carencia diagnosticada, un momento de alta demanda del cultivo o una limitación para la absorción por la raíz. No existe una pauta universal. El análisis de suelo y foliar, la observación del viñedo y el criterio técnico son la base para decidir si hace falta aplicar y qué elementos aportar. En producción ecológica, además, el aporte de ciertos nutrientes puede estar sujeto a condiciones, por lo que conviene confirmarlo con el organismo de certificación.
Factores que influyen en la absorción foliar
- Formulación del producto: el tamaño de las moléculas, el tipo de agente acomplejante y la presencia de coadyuvantes condicionan cuánto producto se adhiere a la hoja y cuánto se absorbe. La ficha técnica indica la composición y el uso previsto de cada preparado.
- Estado fenológico y edad de la hoja: la vegetación en crecimiento activo suele tener una cutícula más permeable que las hojas ya endurecidas. Hacia el envero y la maduración la hoja es menos receptiva, por lo que la planificación debe tener en cuenta el estado real de la parcela.
- Condiciones ambientales: la temperatura, la humedad relativa, la radiación y el viento afectan a la velocidad de secado de la gota y al riesgo de fitotoxicidad. La lluvia poco después de la aplicación puede lavar el producto.
- Calidad del agua de preparación: la acidez (pH) y la dureza del agua influyen en la estabilidad de muchos productos. Conviene medirlas y seguir las recomendaciones del fabricante para preparar el caldo.
- Volumen, presión y cobertura: una cobertura uniforme de la vegetación, sin escurrimiento excesivo, depende de la calibración del equipo, de las boquillas y del volumen de caldo, que se ajustan según la etiqueta del producto y el desarrollo de la vegetación.
Bioestimulantes y nutrición foliar en la vid
Los bioestimulantes son productos que se aplican a las plantas o a la rizosfera con el fin de favorecer los procesos de nutrición, la eficiencia en el uso de nutrientes, la tolerancia al estrés abiótico o la calidad del cultivo, con independencia de su contenido en nutrientes. En la Unión Europea, los bioestimulantes de las plantas están regulados por el Reglamento (UE) 2019/1009, aplicable desde julio de 2022, que fija requisitos de conformidad y de etiquetado para los productos fertilizantes con marcado CE.
Entre los tipos que se utilizan en viñedo figuran los extractos de algas, los hidrolizados de proteínas y aminoácidos, las sustancias húmicas y fúlvicas, los extractos de microalgas y diversos extractos vegetales. Cada grupo tiene una composición y un uso previsto distintos, y la información que debe guiar la decisión es la que figura en la etiqueta y en la ficha técnica de cada producto concreto, no la reputación genérica de la categoría.
Un bioestimulante puede contribuir al vigor general del cultivo dentro de un programa de manejo completo. No es un tratamiento fitosanitario: no sustituye a las medidas culturales, al seguimiento de la parcela ni a los productos fitosanitarios autorizados en producción ecológica, y no debe presentarse ni utilizarse como una forma de tratar enfermedades.
En producción ecológica, la admisión de cada insumo debe confirmarse con el organismo de certificación antes de comprarlo y de aplicarlo. Que un producto lleve el marcado CE conforme al Reglamento (UE) 2019/1009 no implica por sí solo que esté admitido en ecológico: son dos cuestiones distintas. Algo parecido ocurre con los extractos vegetales, cuyo encuadre (fertilizante, bioestimulante o producto fitosanitario) depende de cada preparado y de su autorización.
Tipos de bioestimulantes y usos habituales
| Tipo de bioestimulante | Origen habitual | Uso habitual | Cuándo se suele valorar |
|---|---|---|---|
| Extractos de algas | Algas marinas como Ascophyllum nodosum o Laminaria | Aporte de compuestos orgánicos y minerales de origen marino como complemento de la nutrición | Desde la brotación hasta el cuajado, según la etiqueta |
| Aminoácidos e hidrolizados | Hidrolizados de proteínas; el origen admitido en ecológico debe confirmarse | Aporte de nitrógeno orgánico en forma de aminoácidos, a veces combinado con micronutrientes | Fases de crecimiento activo, según la etiqueta |
| Sustancias húmicas y fúlvicas | Leonardita, turba u otras fuentes orgánicas | Componente de formulaciones con micronutrientes, donde pueden actuar como agente acomplejante | A lo largo del ciclo, según la etiqueta |
| Extractos de microalgas | Microalgas como Chlorella o Scenedesmus | Aporte de compuestos orgánicos y micronutrientes de origen microalgal | Desde la brotación hasta el envero, según la etiqueta |
| Extractos vegetales | Cola de caballo (Equisetum), ortiga, ajo u otras plantas | Preparados auxiliares cuyo encuadre normativo depende de cada producto | Según la etiqueta y la autorización del producto |
La tabla es orientativa y no sustituye a la etiqueta ni a la ficha técnica del producto elegido, que son las que indican el uso previsto, el modo de aplicación y las precauciones de cada preparado.
Estrategias de aplicación foliar en viñedos ecológicos
La planificación foliar en vid ecológica debe construirse alrededor del ciclo fenológico y de la información de cada campaña: el estado de la vegetación, los análisis disponibles, la previsión del tiempo y las indicaciones del técnico. Un calendario fijo por fechas no sirve igual en todas las zonas ni en todas las campañas, así que conviene referirse a estados fenológicos y adaptar cada decisión según la zona y la campaña.
Con respecto al mildiu, conviene recordar que la enfermedad se ve favorecida por periodos de humedad, lluvia y temperaturas suaves durante el desarrollo de la vegetación. Su manejo exige seguimiento de la parcela y decisiones fitosanitarias específicas, que corresponden al técnico y a los productos autorizados. La nutrición foliar no forma parte de esas decisiones y no debe retrasar ni sustituir los tratamientos que el técnico considere necesarios.
Durante la floración conviene extremar la prudencia: muchas etiquetas incluyen indicaciones específicas para este periodo y es el técnico quien debe valorar si se aplica o se espera. En las fases de crecimiento rápido de la vegetación las hojas jóvenes son más receptivas y la demanda de la planta es alta, por lo que suelen concentrarse ahí las aplicaciones de nutrientes cuando existe una necesidad diagnosticada.
La dosis de cada producto se establece siempre según la etiqueta del producto y la ficha técnica del fabricante. No existen dosis universales por tipo de bioestimulante, porque dependen de la formulación, de la concentración de cada preparado y del estado del cultivo. Antes de extender una aplicación a todo el viñedo resulta prudente probarla en una parcela pequeña y observar la respuesta de las hojas en los días siguientes. La mezcla con otros productos, incluidos los fitosanitarios, debe consultarse con el fabricante y comprobarse a pequeña escala, porque pueden aparecer incompatibilidades o fitotoxicidad.
En zonas con lluvias frecuentes durante el ciclo, el lavado del producto es un factor que hay que tener en cuenta. Algunas formulaciones incluyen coadyuvantes para mejorar la adherencia, pero en producción ecológica es necesario confirmar con el organismo de certificación que el coadyuvante es admisible. También conviene elegir ventanas con baja probabilidad de lluvia inmediata y revisar la previsión antes de cada aplicación.
La calibración del equipo (caudal, presión y boquillas) y la limpieza previa de depósitos y filtros son tan relevantes como el producto elegido: una cobertura irregular resta utilidad a cualquier aplicación, por buena que sea la formulación.
Estados fenológicos de referencia para planificar
- Brotación: inicio del crecimiento de la vegetación. Es el momento de revisar el estado nutricional de partida (análisis de suelo y, si existe, el análisis foliar de la campaña anterior) y de definir el plan de la campaña con el técnico.
- Crecimiento activo de los brotes: la vegetación joven es receptiva. Si hay una necesidad diagnosticada de micronutrientes, es una etapa en la que se suelen valorar las aplicaciones foliares.
- Prefloración: etapa de alta demanda para la planta. Se consulta con el técnico qué aportes tienen sentido y se revisa la etiqueta de cada producto antes de entrar en floración.
- Floración: periodo delicado. Se evita aplicar sin una indicación clara de la etiqueta y del técnico.
- Cuajado y desarrollo inicial del racimo: momento en que se suele valorar el aporte de elementos como calcio o boro, si el diagnóstico de la parcela lo indica.
- Envero y maduración: la hoja es menos receptiva y es importante respetar los intervalos de seguridad y las indicaciones de la etiqueta. Las decisiones se orientan a la calidad de la uva y se toman con el técnico.
Integración con el manejo agronómico del viñedo
La absorción foliar no es una práctica aislada: forma parte de un plan que contempla la fertilización del suelo, el manejo de la cubierta vegetal y de la canopia, la poda y la gestión del agua. Un suelo con buen contenido de materia orgánica y actividad biológica favorece la disponibilidad de nutrientes y puede disminuir la necesidad de aportes foliares, por lo que conviene revisar primero el estado del suelo y la fertilización de base antes de recurrir a la vía foliar.
El manejo de la canopia es especialmente relevante en zonas donde el mildiu es una preocupación. Una vegetación densa y sombreada tiende a mantener un microclima húmedo, mientras que la poda en verde, el deshojado y el despunte favorecen la aireación y la entrada de luz en la zona de los racimos. También es útil mantener un equilibrio entre el área foliar y la carga de fruta, y evitar un exceso de vigor, que dificulta tanto el manejo de la canopia como la cobertura de las aplicaciones.
El seguimiento de la parcela, con observación periódica de la vegetación y registro de las condiciones meteorológicas y de la evolución de la enfermedad, permite decidir con información y no solo por calendario. Anotar cada aplicación en el cuaderno de campo (producto, fecha, hora, condiciones y equipo) facilita el análisis posterior de la campaña y es necesario para las auditorías de certificación.
La producción ecológica en la Unión Europea se rige por el Reglamento (UE) 2018/848 y sus normas de desarrollo, que establecen qué insumos pueden utilizarse y bajo qué condiciones; algunos, como los compuestos de cobre, están sujetos a limitaciones de uso. Fuera de la Unión Europea, cada país cuenta con su propio marco normativo y con organismos de certificación reconocidos. En cualquier caso, es responsabilidad del productor comprobar con su organismo de certificación que cada producto está admitido antes de utilizarlo, y conservar la documentación (etiqueta, ficha técnica y justificante de compra) junto con el cuaderno de campo.
Buenas prácticas de aplicación
- Calibración del equipo: verificar el caudal, la presión y el estado de las boquillas antes de cada aplicación.
- Momento del día: elegir las horas de menor radiación y temperatura, como la primera hora de la mañana o el final de la tarde.
- Condiciones climáticas: evitar las aplicaciones con viento fuerte, con calor intenso o cuando se prevea lluvia inmediata.
- Agua de preparación: comprobar la acidez y la dureza del agua y seguir las indicaciones de la etiqueta para preparar el caldo.
- Compatibilidad de mezclas: consultar al fabricante y probar a pequeña escala antes de mezclar productos distintos.
- Seguridad: utilizar el equipo de protección que indique la etiqueta y respetar los intervalos de seguridad.
- Registro: anotar producto, dosis según etiqueta, fecha, hora y condiciones meteorológicas en el cuaderno de campo.
Cómo llevarlo a la práctica: ejemplo ilustrativo y puntos a comprobar
El siguiente es un ejemplo ilustrativo e hipotético, sin datos ni resultados reales, que sirve para ver cómo se encadenan las decisiones al plantear un programa de nutrición foliar.
Imagina un viñedo ecológico situado en una zona de primaveras húmedas. Antes de la brotación, el técnico revisa los análisis de suelo disponibles, el historial de la parcela y las observaciones de la campaña anterior. Con esa información decide si hay motivos para plantear aportes foliares y, en ese caso, qué elementos tendría sentido valorar. Después consulta al organismo de certificación si los productos candidatos están admitidos, comprueba la etiqueta y la ficha técnica de cada uno y prepara una prueba en una parcela pequeña, que se maneja igual que el resto salvo por la aplicación foliar.
Durante el ciclo, cada aplicación se programa en función del estado fenológico y de la previsión del tiempo, se anota en el cuaderno de campo y se revisa el aspecto de las hojas en los días siguientes. Al terminar la campaña, el técnico compara lo observado en la parcela de prueba y en el resto, tiene en cuenta que otras variables (clima, carga de fruta, riego, manejo de la canopia) también influyen, y decide con esa información si conviene mantener, ajustar o abandonar la práctica en la campaña siguiente.
Este ejemplo no describe un viñedo real ni anticipa ningún resultado: los efectos de una práctica foliar dependen de la variedad, del suelo, del clima de la campaña y de cómo se ejecuta cada aplicación. Por eso conviene probar, anotar y ajustar en cada finca, con asesoramiento técnico profesional.
Qué comprobar y qué pedir al proveedor
- Etiqueta y ficha técnica: composición, uso previsto, modo de aplicación y precauciones del producto.
- Estatus legal: información sobre la conformidad con el Reglamento (UE) 2019/1009, si se trata de un producto fertilizante con marcado CE, o sobre su situación normativa en el país de uso.
- Admisión en ecológico: confirmación por parte del organismo de certificación de que el producto puede utilizarse en tu explotación.
- Compatibilidades: recomendaciones de mezcla y de preparación del caldo.
- Seguridad: intervalos de seguridad, equipo de protección y condiciones de almacenamiento.
- Promesas sanitarias: un producto presentado como bioestimulante o fertilizante no debe anunciar efectos sobre enfermedades; si lo hace, pide una aclaración por escrito al proveedor.
- Asesoramiento técnico: apoyo para adaptar el programa a la variedad, al estado fenológico y a la campaña.
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Conclusión
La absorción foliar es una vía complementaria para aportar nutrientes y algunos bioestimulantes a la vid ecológica cuando existe un motivo diagnosticado y se planifica según el estado fenológico, las condiciones del momento y las indicaciones de la etiqueta. Su utilidad depende de factores como la formulación, la edad de la hoja, el clima, el agua de preparación y la calidad de la aplicación, y se integra con un suelo bien manejado, una canopia aireada y un seguimiento constante del viñedo.
Con respecto al mildiu, los productos de nutrición foliar y los bioestimulantes no son un tratamiento fitosanitario: el manejo de la enfermedad corresponde a las medidas culturales, al seguimiento de la parcela y a los productos autorizados en producción ecológica, bajo la dirección del técnico y de acuerdo con el organismo de certificación.
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Preguntas Frecuentes
¿Qué es la absorción foliar y para qué se utiliza en la vid ecológica?
La absorción foliar es la entrada de agua, nutrientes y otras sustancias en la planta a través de la superficie de la hoja. En la vid ecológica se utiliza como complemento de la fertilización del suelo, por ejemplo cuando se ha diagnosticado una carencia de algún elemento o en momentos en que la planta tiene una demanda elevada de nutrientes. Su uso debe basarse en el análisis de suelo y foliar y en el criterio de un técnico, y los productos deben estar admitidos en producción ecológica según el organismo de certificación.
¿Pueden los bioestimulantes foliares sustituir a los tratamientos del mildiu?
No. Los bioestimulantes y los fertilizantes foliares no son tratamientos fitosanitarios. El manejo del mildiu en producción ecológica se apoya en medidas culturales, en el seguimiento de la parcela y en los productos fitosanitarios autorizados para este tipo de producción, bajo la indicación de un técnico. Un bioestimulante puede contribuir al vigor general del cultivo dentro de un programa de manejo completo, pero no debe utilizarse como alternativa a esas medidas.
¿Cuándo conviene aplicar productos foliares en la vid?
Depende del objetivo, del estado fenológico de la vegetación y de las condiciones de la campaña, así que no hay una fecha válida para todos los viñedos. Suele elegirse la vegetación en crecimiento activo, las horas de menor radiación y temperatura, y una previsión de tiempo sin viento fuerte ni lluvia inmediata. Durante la floración y a partir del envero conviene seguir las indicaciones de la etiqueta y del técnico. La planificación se hace según la zona y la campaña.
¿Qué factores influyen en que la hoja aproveche una aplicación foliar?
Influyen la formulación del producto, la edad y el estado de la hoja, la temperatura, la humedad y la radiación del momento, la calidad del agua de preparación, la cobertura que consiga el equipo y la lluvia posterior. Por eso dos aplicaciones del mismo producto pueden comportarse de forma distinta. Registrar las condiciones de cada aplicación ayuda a ajustar la práctica en las campañas siguientes.
¿Qué productos foliares se pueden usar en vid ecológica?
Depende de la normativa aplicable y de lo que admita tu organismo de certificación. En la Unión Europea, la producción ecológica se rige por el Reglamento (UE) 2018/848 y sus normas de desarrollo, y los bioestimulantes de las plantas están regulados por el Reglamento (UE) 2019/1009. Que un producto cumpla este último no significa que esté admitido en ecológico, así que conviene confirmarlo con el organismo de certificación antes de comprarlo y conservar la etiqueta, la ficha técnica y el registro de las aplicaciones.
¿Cómo saber si hace falta una aplicación foliar?
Lo habitual es combinar el análisis de suelo, el análisis foliar cuando esté disponible, la observación de la vegetación y el historial de la parcela, y comentar el resultado con un técnico. Los síntomas visibles pueden tener causas muy distintas, por lo que conviene confirmar el diagnóstico antes de aplicar. Si no hay una necesidad identificada, puede que la aplicación no sea necesaria.





