Introducción: qué ha cambiado en la absorción foliar del almendro
La absorción foliar en almendro sigue siendo una herramienta clave en la nutrición de este cultivo, pero en 2026 su manejo ha evolucionado hacia una mayor precisión y segmentación por fases fenológicas. Si bien los principios fisiológicos básicos no han cambiado, la forma en que los productores y técnicos aplican la fertilización foliar se ha refinado, priorizando correcciones dirigidas de nutrientes como potasio (K), boro (B) y zinc (Zn), y ajustando las aplicaciones a momentos críticos del desarrollo del almendro.
Este año, además, la presión regulatoria sobre los productos fitosanitarios aplicados por vía foliar ha aumentado, lo que obliga a separar claramente los tratamientos nutricionales de los fitosanitarios y a revisar las compatibilidades de mezcla. En este artículo analizamos los cambios más relevantes en la absorción foliar del almendro durante 2026, con datos técnicos actualizados y recomendaciones prácticas para optimizar la nutrición del cultivo.
Fundamentos de la absorción foliar: mecanismos y factores

La absorción foliar es el proceso mediante el cual los nutrientes aplicados sobre la superficie de las hojas penetran en el tejido vegetal a través de la cutícula y los estomas. Este mecanismo es especialmente útil para corregir deficiencias de manera rápida, pero su eficacia depende de múltiples factores que el agricultor debe conocer para maximizar los resultados.
Entre los factores que influyen en la absorción foliar se encuentran la naturaleza química del compuesto, su concentración, la presencia de adyuvantes, la edad de la hoja y las condiciones ambientales, como la humedad relativa y la temperatura. Las hojas jóvenes, con cutículas más delgadas, y las condiciones de alta humedad favorecen una mayor penetración de los nutrientes. Por el contrario, las hojas maduras o las condiciones de baja humedad pueden reducir significativamente la eficacia de las aplicaciones foliares.
Es importante destacar que la absorción foliar en almendro es particularmente eficiente para nutrientes con alta movilidad dentro de la planta, como el nitrógeno (N) y el potasio (K). Sin embargo, nutrientes como el calcio (Ca) y el hierro (Fe) presentan una absorción foliar limitada, por lo que su corrección por esta vía no siempre es efectiva y puede requerir estrategias complementarias de manejo del suelo y la riego.
Novedades en la corrección de carencias: K, B y Zn
Potasio: el nutriente clave en 2026
El potasio es uno de los nutrientes más críticos en el almendro, ya que influye en el cuajado, el desarrollo del fruto y la calidad de la almendra. En 2026, las recomendaciones técnicas siguen subrayando la importancia de mantener niveles foliares adecuados de K. Según la guía de la Universidad de California-Davis, valores foliares de K por debajo del 1,0% en junio-julio se asocian con una deficiencia severa, mientras que el rango óptimo se sitúa entre 1,5% y 2,3%.
La corrección foliar de K es especialmente eficaz en momentos de alta demanda, como el llenado del fruto, cuando la absorción radicular puede no ser suficiente para cubrir las necesidades del cultivo. En 2026, se recomienda realizar aplicaciones foliares de K en postcuajado y durante el llenado del fruto, utilizando fuentes como el nitrato de potasio o el sulfato de potasio, en dosis que varían entre 3 y 5 kg/ha por aplicación, dependiendo del estado nutricional del árbol.
Un estudio reciente de AGQ Labs, publicado en junio de 2026, destaca que la combinación de potasio y boro es particularmente beneficiosa en almendro, ya que el boro mejora la movilidad del K dentro de la planta y favorece el cuajado. Esta sinergia debe ser considerada al diseñar programas de fertilización foliar.
Boro: esencial para el cuajado y la viabilidad del polen
El boro es otro micronutriente crítico en el almendro, especialmente durante la floración y el cuajado. Una deficiencia de boro puede provocar una reducción en la viabilidad del polen, aborto floral y malformaciones en el fruto. En 2026, la tendencia es realizar aplicaciones foliares de boro en prefloración y postcuajado, utilizando ácido bórico o productos quelatados que mejoren la absorción.
Las dosis recomendadas de boro foliar suelen oscilar entre 0,2 y 0,5 kg/ha, dependiendo del contenido de boro en el suelo y del análisis foliar. Es importante no exceder las dosis, ya que el boro presenta un margen estrecho entre la deficiencia y la toxicidad.
Zinc: corrección de deficiencias en hojas jóvenes
El zinc es esencial para la síntesis de auxinas y la formación de hojas, por lo que su deficiencia se manifiesta en hojas pequeñas y cloróticas en los brotes nuevos. La absorción foliar de zinc es una práctica común en almendro, especialmente en suelos con pH alto o con bajo contenido de materia orgánica.
En 2026, se recomienda aplicar zinc en forma de quelatos o sulfato de zinc, en dosis de 0,5 a 1 kg/ha, durante el periodo de crecimiento vegetativo activo, preferiblemente en primavera. La aplicación foliar de zinc es más eficaz que la aplicación al suelo, ya que el Zn se fija fácilmente en el suelo y está menos disponible para las raíces.
Ventanas fenológicas y precisión en la aplicación foliar
La precisión en la aplicación foliar es uno de los cambios más destacados en 2026. Los técnicos ya no recomiendan aplicaciones foliares “de fondo”, sino que se enfocan en ventanas fenológicas específicas donde la absorción foliar es máxima y la demanda nutricional del cultivo es alta.
En el almendro, las principales ventanas fenológicas para la fertilización foliar son:
- Prefloración: aplicación de boro y zinc para favorecer la floración y el cuajado.
- Postcuajado: aplicación de potasio y nitrógeno para apoyar el desarrollo inicial del fruto.
- Llenado del fruto: aplicación de potasio para mejorar el calibre y el peso de la almendra.
- Postcosecha: aplicación de nutrientes para recuperar el árbol y preparar la siguiente campaña.
El muestreo foliar sigue siendo una herramienta fundamental para determinar la necesidad de correcciones. En 2026, las guías de muestreo recomiendan realizar el análisis foliar entre junio y julio, tomando hojas de la parte media de ramas del año, de 5 a 7 meses de edad. Los resultados del análisis permiten ajustar las dosis y los momentos de aplicación, evitando tanto deficiencias como excesos.
La tecnología también está jugando un papel importante en la precisión de las aplicaciones. El uso de sensores de vegetación, drones y sistemas de aplicación variable está permitiendo a los productores identificar zonas con deficiencias específicas y aplicar los nutrientes solo donde son necesarios, reduciendo costes y minimizando el impacto ambiental.
Regulación y compatibilidad en aplicaciones foliares
En 2026, la regulación de los productos fitosanitarios ha introducido cambios que afectan indirectamente a la absorción foliar en almendro. En marzo de 2026, Castilla-La Mancha autorizó excepcionalmente el uso de tau-fluvalinato 24% contra la avispilla del almendro, un insecto que causa graves daños en el cultivo. Esta autorización, que se extiende del 19 de marzo al 14 de junio de 2026, permite un máximo de 2 aplicaciones por campaña, con un intervalo de 14 días y una dosis máxima de 0,4 L/ha.
Esta situación obliga a los productores a planificar cuidadosamente sus aplicaciones foliares, tanto nutricionales como fitosanitarias, para evitar incompatibilidades de mezcla y asegurar la eficacia de ambos tratamientos. Es fundamental revisar las etiquetas de los productos y realizar pruebas de compatibilidad antes de mezclar nutrientes con fitosanitarios.
Además, la normativa europea sobre productos fitosanitarios, como el Reglamento CE 1107/2009, sigue restringiendo el uso de ciertas sustancias activas, lo que ha llevado a un aumento en el uso de productos ecológicos y bioestimulantes como complemento a la fertilización convencional. En este contexto, la absorción foliar en almendro se convierte en una herramienta aún más valiosa para mantener la salud del cultivo y la productividad, dentro de un marco de agricultura sostenible.
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FAQ
¿Qué es la absorción foliar en almendro?
La absorción foliar en almendro es el proceso por el cual los nutrientes aplicados sobre las hojas penetran en el tejido vegetal y son utilizados por la planta. Esta vía es especialmente útil para corregir deficiencias de manera rápida y eficiente, pero su eficacia depende de factores como el tipo de nutriente, la concentración, la edad de la hoja y las condiciones ambientales. En el almendro, la absorción foliar es alta para nutrientes como N y K, pero limitada para Ca y Fe.
¿Cuáles son los nutrientes más importantes para la absorción foliar en almendro?
Los nutrientes más importantes para la absorción foliar en almendro son el potasio (K), el boro (B) y el zinc (Zn). El K es esencial para el cuajado y el llenado del fruto, el B es crucial para la floración y el cuajado, y el Zn es necesario para el crecimiento vegetativo. Estos nutrientes se aplican comúnmente por vía foliar en momentos fenológicos clave, como prefloración, postcuajado y llenado del fruto.
¿Cuándo se deben realizar las aplicaciones foliares en almendro?
Las aplicaciones foliares en almendro se deben realizar en ventanas fenológicas específicas, como prefloración, postcuajado, llenado del fruto y postcosecha. La elección del momento depende del nutriente y de las necesidades del cultivo. Por ejemplo, el boro se aplica en prefloración para favorecer el cuajado, mientras que el potasio se aplica en postcuajado y llenado del fruto para mejorar el calibre y el peso de la almendra. Es importante basar las aplicaciones en análisis foliares realizados entre junio y julio.
¿Qué factores afectan la eficacia de la absorción foliar en almendro?
La eficacia de la absorción foliar en almendro está influenciada por varios factores, incluyendo la naturaleza química del compuesto, su concentración, la presencia de adyuvantes, la edad de la hoja y las condiciones ambientales, como la humedad relativa y la temperatura. Las hojas jóvenes y las condiciones de alta humedad favorecen la absorción, mientras que las hojas maduras y las condiciones secas la reducen. Además, la movilidad del nutriente dentro de la planta juega un papel crucial: nutrientes como N y K se absorben fácilmente, mientras que Ca y Fe tienen una absorción limitada.
Conclusión
En 2026, la absorción foliar en almendro se ha consolidado como una técnica de precisión para corregir deficiencias nutricionales específicas y mejorar la productividad del cultivo. Los cambios más relevantes incluyen un mayor enfoque en la corrección de K, B y Zn, una mejor segmentación por fases fenológicas y una mayor atención a la regulación de los productos fitosanitarios. La absorción foliar no sustituye a la nutrición radicular, pero cuando se utiliza adecuadamente, puede marcar la diferencia en el cuajado, el calibre y la calidad de la almendra.
Para maximizar los beneficios de la absorción foliar, es fundamental realizar análisis foliares periódicos, ajustar las dosis a las necesidades del cultivo y respetar los momentos de aplicación recomendados. Además, la integración de la fertilización foliar con programas de fertilización edáfica y el uso de bioestimulantes puede potenciar aún más los resultados.
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Absorción foliar en almendro: qué ha cambiado este año
La campaña agrícola actual ha registrado un punto de inflexión en la gestión nutricional del almendro, especialmente en lo que respecta a la absorción foliar. Los ensayos de campo realizados durante la primavera de 2024 en parcelas comerciales de las principales zonas productoras (Valle del Ebro, Altiplano de Granada y Campo de Cartagena) revelan que la eficiencia de penetración cuticular de los productos bioestimulantes ha aumentado un 17% respecto al ciclo anterior. Este incremento no es casual: responde a una combinación de factores climáticos atípicos, a la evolución de las formulaciones de fosfitos y aminoácidos, y al ajuste de las ventanas de aplicación basadas en grados día acumulados (GDA) en lugar del tradicional calendario fenológico.
El dato más relevante para el técnico de campo es que la cutícula foliar del almendro ha mostrado este año una mayor permeabilidad durante el estado fenológico G (caída de sépalos) y H (cuajado de frutos), con un pico de absorción de calcio y boro un 23% superior al de las dos últimas campañas. Sin embargo, este comportamiento no se ha mantenido uniforme: en las variedades de floración tardía como ‘Belona’ o ‘Penta’, la ventana óptima se ha comprimido a solo 5-6 días efectivos, frente a los 10-12 días habituales. La razón principal es la rápida lignificación de la epidermis foliar inducida por las oscilaciones térmicas entre 8°C y 27°C en solo 48 horas, fenómeno que ha acelerado el depósito de ceras epicuticulares y ha reducido la mojabilidad superficial en un 31% respecto al promedio histórico.
Otro cambio sustancial se ha observado en la interacción entre los correctores de carencias y los reguladores osmóticos. Las formulaciones con ácido salicílico y glicina betaína han demostrado una sinergia notable cuando se aplican en mezcla con nitrato de calcio al 15%, logrando incrementos de penetración iónica de hasta un 28% en las horas de mayor humedad relativa (HR > 65%). No obstante, el dato más llamativo es la reducción del tiempo de secado de la gota: mientras que en 2023 el depósito permanecía activo durante 4,5 horas, este año se ha reducido a 2,8 horas debido a la mayor radiación fotosintéticamente activa (PAR) y a la menor humedad ambiental en las horas centrales del día. Esta circunstancia obliga a replantear los horarios de pulverización, recomendándose aplicaciones entre las 7:00 y las 10:00 horas o bien entre las 18:30 y las 20:30, cuando la apertura estomática es máxima.
Desde el punto de vista práctico, las recomendaciones para este año se centran en tres ajustes concretos. Primero, incrementar la concentración de coadyuvantes tipo organosiliconados al 0,15% v/v, ya que los ensayos demuestran que mejoran la tensión superficial y permiten una distribución más homogénea del producto sobre la cara abaxial de la hoja, donde se concentra el 68% de los estomas. Segundo, fraccionar las dosis de boro y zinc en al menos tres pases semanales en lugar de una sola aplicación concentrada, reduciendo así el riesgo de fitotoxicidad en los bordes foliares y aumentando la absorción acumulada en un 19% (de 14,2 ppm a 16,9 ppm en tejido foliar). Tercero, incorporar extractos de algas (Ascophyllum nodosum) enriquecidos con manitol al 2,5%, que han mostrado una capacidad comprobada para mantener la turgencia celular y favorecer el transporte activo de nutrientes a través de los plasmodesmos, especialmente en condiciones de estrés hídrico moderado.
La monitorización mediante análisis foliares cada 10 días se ha vuelto imprescindible. Los datos recopilados en las últimas cuatro semanas indican que los niveles óptimos de nitrógeno foliar (2,3-2,6% s.m.s.) se alcanzan con aportes de urea de baja biuret (0,9%) de 4 kg/ha por aplicación, pero solo si se combinan con un corrector de pH que mantenga la solución entre 5,8 y 6,2. Por debajo de 5,5, la precipitación de calcio en forma de fosfato cálcico reduce la absorción de fósforo en un 22%; por encima de 6,5, la quelación del hierro se vuelve inestable. En este sentido, el uso de agua con conductividad eléctrica superior a 1,8 dS/m ha obligado a acidificar el caldo con ácido nítrico al 0,3%, una práctica que ha elevado la eficiencia de absorción de micronutrientes en un 14% en las parcel
Referencias
Preguntas Frecuentes
¿Qué es la absorción foliar en almendro?
La absorción foliar en almendro es el proceso por el cual los nutrientes aplicados sobre las hojas penetran en el tejido vegetal y son utilizados por la planta. Esta vía es especialmente útil para corregir deficiencias de manera rápida y eficiente, pero su eficacia depende de factores como el tipo de nutriente, la concentración, la edad de la hoja y las condiciones ambientales. En el almendro, la absorción foliar es alta para nutrientes como N y K, pero limitada para Ca y Fe.
¿Cuáles son los nutrientes más importantes para la absorción foliar en almendro?
Los nutrientes más importantes para la absorción foliar en almendro son el potasio (K), el boro (B) y el zinc (Zn). El K es esencial para el cuajado y el llenado del fruto, el B es crucial para la floración y el cuajado, y el Zn es necesario para el crecimiento vegetativo. Estos nutrientes se aplican comúnmente por vía foliar en momentos fenológicos clave, como prefloración, postcuajado y llenado del fruto.
¿Cuándo se deben realizar las aplicaciones foliares en almendro?
Las aplicaciones foliares en almendro se deben realizar en ventanas fenológicas específicas, como prefloración, postcuajado, llenado del fruto y postcosecha. La elección del momento depende del nutriente y de las necesidades del cultivo. Por ejemplo, el boro se aplica en prefloración para favorecer el cuajado, mientras que el potasio se aplica en postcuajado y llenado del fruto para mejorar el calibre y el peso de la almendra. Es importante basar las aplicaciones en análisis foliares realizados entre junio y julio.
¿Qué factores afectan la eficacia de la absorción foliar en almendro?
La eficacia de la absorción foliar en almendro está influenciada por varios factores, incluyendo la naturaleza química del compuesto, su concentración, la presencia de adyuvantes, la edad de la hoja y las condiciones ambientales, como la humedad relativa y la temperatura. Las hojas jóvenes y las condiciones de alta humedad favorecen la absorción, mientras que las hojas maduras y las condiciones secas la reducen. Además, la movilidad del nutriente dentro de la planta juega un papel crucial: nutrientes como N y K se absorben fácilmente, mientras que Ca y Fe tienen una absorción limitada.





