← Torna al blog

5 ottobre 2026

Encamado del trigo: control con fertilización ecológica

Encamado del trigo: control con fertilización ecológica
✔ Respuesta rápida

Encamado del trigo: control con fertilización ecológica. Reduce el vuelco, fortalece la caña y mejora el rendimiento. Solicita tu presupuesto gratuito.

¿Qué es el encamado del trigo y por qué ocurre?

El encamado del trigo es uno de los problemas más limitantes en el cultivo de cereales de invierno, y su control mediante fertilización ecológica se ha convertido en una prioridad para los agricultores que buscan sostenibilidad sin renunciar al rendimiento. El encamado, también conocido como vuelco, consiste en la caída o inclinación permanente de los tallos de trigo antes de la cosecha, lo que dificulta la recolección mecánica, reduce el peso específico del grano y favorece la aparición de enfermedades fúngicas. Se estima que el vuelco puede provocar pérdidas de rendimiento de entre el 15 % y el 40 % en parcelas afectadas, dependiendo del grado de inclinación y de las condiciones climáticas posteriores.

Este fenómeno ocurre cuando el tallo no es capaz de soportar el peso de la espiga y las hojas, especialmente en variedades de alta productividad o en parcelas con un exceso de nitrógeno disponible. La resistencia del tallo depende de la estructura de la pared celular, rica en celulosa, hemicelulosa y lignina, y de la arquitectura radicular que ancla la planta al suelo. Una nutrición desequilibrada, con exceso de nitrógeno y deficiencia de potasio, silicio o calcio, debilita los tejidos y aumenta la susceptibilidad al vuelco. Además, factores como la densidad de siembra excesiva, el riego abundante o las tormentas de viento y lluvia intensa actúan como desencadenantes.

En el contexto europeo, donde el trigo blando y el trigo duro ocupan millones de hectáreas, el encamado sigue siendo una preocupación recurrente. La transición hacia sistemas de producción ecológica, regulados por el Reglamento (UE) 2018/848, exige estrategias alternativas a los reguladores de crecimiento sintéticos. La fertilización ecológica, basada en materias orgánicas, microorganismos beneficiosos y bioestimulantes de microalgas, ofrece una vía eficaz para fortalecer la caña y reducir el riesgo de vuelco sin recurrir a insumos de síntesis.

Comprender la fisiología del tallo y las causas del encamado es el primer paso para diseñar un plan de fertilización que combine nutrición equilibrada, bioestimulación y manejo agronómico. A lo largo de este artículo analizaremos en profundidad cómo la fertilización ecológica puede convertirse en una herramienta clave para el control del encamado del trigo, con recomendaciones prácticas de dosis, momentos de aplicación y resultados observados en campo.

Causas del encamado: desequilibrios nutricionales y estrés

El encamado del trigo rara vez responde a una única causa. Se trata de un fenómeno multifactorial en el que interactúan la genética de la variedad, las condiciones edafoclimáticas, el manejo agronómico y, de forma destacada, el estado nutricional del cultivo. Entre los factores nutricionales, el exceso de nitrógeno es el principal responsable del crecimiento vegetativo desmesurado. Cuando la planta dispone de altas concentraciones de nitrógeno en forma nítrica, especialmente en fases de encañado y espigado, se produce un alargamiento excesivo de los entrenudos y una reducción del grosor de la pared celular. El resultado es un tallo largo, hueco y frágil, incapaz de soportar el peso de la espiga.

Por el contrario, una nutrición equilibrada con niveles adecuados de potasio, silicio y calcio refuerza la estructura del tallo. El potasio regula la presión osmótica y la turgencia celular, además de participar en la síntesis de lignina y celulosa. El silicio, aunque no se considera un nutriente esencial, se deposita en la epidermis del tallo en forma de sílice amorfa, aumentando la rigidez y la resistencia mecánica. El calcio, por su parte, es fundamental para la estabilidad de la pared celular y la formación de pectatos de calcio en la lámina media. Una deficiencia de estos elementos, frecuente en suelos arenosos o con pH extremos, incrementa la vulnerabilidad al vuelco.

El estrés abiótico también juega un papel determinante. El estrés hídrico en cultivos durante la fase de llenado de grano puede provocar un debilitamiento de la caña, mientras que el exceso de humedad edáfica reduce la resistencia del suelo y favorece el anclaje deficiente de las raíces. Asimismo, las altas temperaturas durante el espigado aceleran el crecimiento y pueden generar desequilibrios entre la parte aérea y el sistema radicular. En este contexto, el uso de bioestimulantes agrícolas ecológicos ayuda a mitigar el estrés y a mantener un desarrollo más armónico.

Otro factor relevante es la densidad de siembra. Cuando se superan las 350-400 plantas por metro cuadrado, la competencia por luz induce un crecimiento en altura y un debilitamiento de los tallos. La elección de variedades de tallo corto y resistente al vuelco es una medida genética importante, pero no suficiente si la nutrición no acompaña. La combinación de densidad adecuada, variedades resistentes y fertilización ecológica equilibrada constituye la base del control integrado del encamado.

El papel del nitrógeno en el vuelco

El nitrógeno es el nutriente que más influye en el crecimiento vegetativo del trigo. Aplicaciones excesivas o mal sincronizadas con la demanda del cultivo provocan un alargamiento desproporcionado de los tallos y una mayor altura de la planta. En sistemas convencionales, el fraccionamiento de las aplicaciones de nitrógeno y el uso de inhibidores de la nitrificación ayudan a controlar este riesgo. En agricultura ecológica, donde los fertilizantes nitrogenados de síntesis no están permitidos, la clave está en utilizar fuentes orgánicas de liberación gradual, como el compost, los estiércoles maduros o los fertilizantes a base de microalgas y aminoácidos. Estos materiales liberan nitrógeno de forma paulatina, evitando picos de disponibilidad que disparen el crecimiento desordenado.

La relación entre nitrógeno y vuelco también depende del momento de aplicación. Las aportaciones tempranas, en ahijamiento, favorecen el macollaje y la formación de tallos secundarios. Si el nitrógeno se aplica en exceso en encañado, se estimula el crecimiento en altura sin un correspondiente engrosamiento del tallo. Por ello, en fertilización ecológica se recomienda ajustar las dosis a la extracción real del cultivo y priorizar aplicaciones fraccionadas con productos de liberación controlada. Un trigo que recibe entre 120 y 150 kg de nitrógeno por hectárea, repartidos en dos o tres aplicaciones, muestra un crecimiento más equilibrado que otro que recibe 200 kg en una sola dosis.

Densidad de siembra y arquitectura del tallo

La densidad de siembra condiciona la arquitectura del tallo y la competencia entre plantas. Cuando la densidad es excesiva, las plantas desarrollan tallos más largos y delgados para captar luz, lo que incrementa el riesgo de encamado. Los ensayos de campo muestran que reducir la dosis de siembra de 450 a 350 semillas viables por metro cuadrado puede disminuir la incidencia de vuelco en un 20-30 % sin mermar significativamente el rendimiento, siempre que se ajuste la fertilización. La arquitectura del tallo también depende de la variedad: las variedades semienanas, con entrenudos cortos y paredes gruesas, son más resistentes. Sin embargo, incluso las variedades resistentes pueden encamar si la nutrición es desequilibrada o si se producen tormentas severas.

En parcelas con historial de vuelco, conviene combinar densidad moderada, elección varietal adecuada y un plan de fertilización ecológica que refuerce la estructura del tallo. La aplicación de bioestimulantes ricos en silicio y potasio, junto con extractos de microalgas, ha demostrado en ensayos de campo mejorar la rigidez del tallo y reducir la inclinación de las plantas tras episodios de viento y lluvia.

El papel de la fertilización ecológica en la prevención del vuelco

La fertilización ecológica ofrece un enfoque integral para prevenir el encamado del trigo, ya que no solo aporta nutrientes, sino que mejora la estructura del suelo, estimula la microbiota y fortalece los tejidos vegetales. A diferencia de los fertilizantes minerales de alta solubilidad, los productos ecológicos certificados liberan los nutrientes de forma gradual, lo que evita los picos de nitrógeno que desencadenan el crecimiento excesivo. Además, la materia orgánica del suelo mejora la retención de agua y la aireación, favoreciendo un sistema radicular más profundo y robusto que ancla mejor la planta.

Los fertilizantes ecológicos certificados, como los elaborados a partir de microalgas, compost vegetal o estiércoles compostados, aportan nitrógeno orgánico, fósforo, potasio y micronutrientes quelatados. Su composición equilibrada permite ajustar la nutrición a las necesidades del trigo en cada fase fenológica. En la fase de ahijamiento, un aporte moderado de nitrógeno orgánico favorece el macollaje sin estimular el alargamiento excesivo. En encañado, la demanda de potasio y silicio aumenta para reforzar la pared celular. En espigado y llenado, el fósforo y el magnesio contribuyen al llenado del grano y a la resistencia del tallo.

La fertilización ecológica certificada también mejora la disponibilidad de silicio en el suelo. El silicio, absorbido como ácido monosilícico, se deposita en la epidermis del tallo y forma una capa de sílice que incrementa la resistencia mecánica. Los suelos agrícolas europeos, especialmente los de textura arenosa, suelen ser deficitarios en silicio disponible. La incorporación de enmiendas orgánicas ricas en silicio, como la paja de cereales compostada o los extractos de algas, puede aumentar la concentración de este elemento en la planta y reducir la incidencia de vuelco.

Otro aspecto clave es el equilibrio entre nitrógeno y potasio. Una relación N/K superior a 1,5 en la solución del suelo favorece el crecimiento vegetativo en detrimento del engrosamiento del tallo. La fertilización ecológica, al aportar potasio de fuentes orgánicas como el sulfato de potasio de origen natural o las cenizas vegetales, permite mantener una relación N/K más equilibrada. En ensayos comparativos, parcelas fertilizadas con productos ecológicos mostraron una relación N/K de 1,2 frente a 1,8 en parcelas con fertilización convencional, con una reducción del vuelco del 25 %.

Fuentes orgánicas de nitrógeno de liberación gradual

Las fuentes orgánicas de nitrógeno, como el compost de estiércol, la harina de plumas, la harina de sangre o los extractos de microalgas, liberan el nitrógeno a medida que los microorganismos del suelo descomponen la materia orgánica. Este proceso, conocido como mineralización, depende de la temperatura, la humedad y la relación C/N del material. Los materiales con relación C/N alta, como la paja, liberan nitrógeno lentamente y pueden inmovilizarlo temporalmente, mientras que los materiales con relación C/N baja, como el estiércol compostado, liberan nitrógeno más rápido. Para el trigo, se recomienda aplicar los fertilizantes orgánicos con antelación, en presiembra o en ahijamiento, para que la mineralización coincida con la demanda del cultivo.

Los fertilizantes a base de microalgas, como Chlorella o Spirulina, presentan una liberación intermedia y aportan aminoácidos, vitaminas y fitohormonas que estimulan el crecimiento radicular. Su aplicación en presiembra, a dosis de 200-300 kg/ha, mejora la disponibilidad de nitrógeno en las primeras fases y reduce la necesidad de aportes posteriores. Además, las microalgas contribuyen a la formación de agregados estables en el suelo, lo que mejora la estructura y el anclaje de las raíces.

Potasio, silicio y calcio: los pilares de la resistencia

El potasio es el catión más abundante en el citoplasma vegetal y desempeña funciones esenciales en la regulación osmótica, la activación enzimática y la síntesis de lignina. Una planta bien provista de potasio presenta tallos más gruesos y resistentes. Las dosis recomendadas para trigo oscilan entre 80 y 120 kg de K2O por hectárea, ajustadas según el análisis de suelo. En fertilización ecológica, el potasio puede aportarse mediante sulfato de potasio de origen natural, cenizas de madera o extractos de algas ricos en este elemento.

El silicio, aunque no es un nutriente esencial, actúa como un fortalecedor estructural. Se absorbe como ácido monosilícico y se polimeriza en la pared celular, formando una capa de sílice que aumenta la rigidez y reduce la transpiración. La aplicación foliar de silicio, a dosis de 1-2 L/ha en encañado, puede incrementar la resistencia del tallo en un 15-20 %. En el mercado ecológico existen productos a base de extractos de cola de caballo o de algas diatomeas ricos en silicio biodisponible.

El calcio participa en la estabilidad de la pared celular y en la señalización frente a estrés. Su deficiencia provoca tallos blandos y propensos al vuelco. En suelos ácidos, el encalado con carbonato cálcico de origen natural corrige el pH y aporta calcio. En suelos calcáreos, el calcio suele ser abundante, pero puede estar bloqueado por antagonismos con magnesio o potasio. La fertilización equilibrada con calcio, magnesio y potasio es fundamental para mantener la integridad estructural del tallo.

Bioestimulantes y microalgas para el fortalecimiento de la caña

Los bioestimulantes de microalgas se han consolidado como una herramienta eficaz para fortalecer la caña del trigo y reducir el encamado. Estos productos, obtenidos a partir de microalgas de agua dulce como Chlorella vulgaris o Scenedesmus, contienen aminoácidos, péptidos, polisacáridos, fitohormonas (auxinas, citoquininas, giberelinas) y micronutrientes quelatados. Su aplicación foliar o radicular estimula la síntesis de lignina y celulosa, mejora la absorción de nutrientes y aumenta la tolerancia al estrés abiótico. En ensayos de campo, la aplicación de bioestimulantes de microalgas en encañado y espigado redujo la incidencia de vuelco en un 30-40 % en comparación con parcelas no tratadas.

El mecanismo de acción de las microalgas es múltiple. Por un lado, los aminoácidos y péptidos actúan como precursores de la lignina y refuerzan la pared celular. Por otro, las fitohormonas estimulan el crecimiento radicular y mejoran la relación parte aérea/raíz, lo que se traduce en un anclaje más firme. Además, los polisacáridos de las microalgas mejoran la estructura del suelo y favorecen la formación de agregados estables, lo que incrementa la resistencia del suelo a la erosión y mejora la aireación. La tecnología de bioestimulantes Ecoganic se basa en extractos de microalgas de agua dulce que combinan estos efectos.

La aplicación de bioestimulantes de microalgas en trigo sigue un protocolo que puede adaptarse a las condiciones de cada parcela. En general, se recomienda una aplicación radicular en presiembra o ahijamiento, a dosis de 2-3 L/ha, para estimular el desarrollo radicular y la microbiota del suelo. Posteriormente, en encañado, una aplicación foliar de 1,5-2 L/ha refuerza la estructura del tallo. En espigado, una segunda aplicación foliar de 1-1,5 L/ha contribuye al llenado del grano y a la resistencia frente a estrés térmico. La combinación de aplicaciones radiculares y foliares maximiza los beneficios y reduce el riesgo de vuelco.

Además de las microalgas, otros bioestimulantes ecológicos pueden contribuir al control del encamado. Los extractos de algas marinas, como Ascophyllum nodosum o Ecklonia maxima, son ricos en auxinas, citoquininas y betalaínas, y mejoran la resistencia al estrés. Los ácidos fúlvicos y húmicos, procedentes de leonardita o de compost, aumentan la disponibilidad de nutrientes y estimulan la actividad microbiana. Los aminoácidos libres, obtenidos por hidrólisis enzimática de proteínas vegetales, actúan como quelatantes naturales y precursores de la lignina. La combinación de estos bioestimulantes en un programa de fertilización ecológica permite abordar el control del encamado desde múltiples frentes.

Mecanismos fisiológicos de la bioestimulación en trigo

La bioestimulación actúa sobre varios procesos fisiológicos que determinan la resistencia del tallo. En primer lugar, estimula la síntesis de lignina, un polímero fenólico que confiere rigidez a la pared celular. Los aminoácidos fenilalanina y tirosina, presentes en los hidrolizados de microalgas, son precursores directos de la lignina. En segundo lugar, los bioestimulantes promueven la división y elongación celular controlada, evitando el alargamiento excesivo de los entrenudos. Las citoquininas de las microalgas favorecen la división celular en los meristemos intercalares, lo que se traduce en tallos más gruesos y cortos. En tercer lugar, mejoran la absorción de potasio, calcio y silicio, nutrientes clave para la resistencia mecánica. Los polisacáridos de las microalgas forman complejos con estos cationes y facilitan su transporte a través de la membrana plasmática.

Otro mecanismo importante es la mejora de la tolerancia al estrés hídrico. Las microalgas contienen osmolitos como la prolina y la glicina betaína, que ayudan a mantener la turgencia celular en condiciones de sequía. Un trigo bien hidratado mantiene la turgencia del tallo y resiste mejor el vuelco. Además, los bioestimulantes estimulan la síntesis de fitoalexinas y compuestos fenólicos que refuerzan la pared celular y protegen frente a patógenos. La combinación de estos efectos fisiológicos explica por qué los bioestimulantes de microalgas son una herramienta tan valiosa en el control del encamado.

Protocolo de aplicación de bioestimulantes en trigo

El protocolo de aplicación de bioestimulantes en trigo debe ajustarse a la fenología del cultivo y a las condiciones de la parcela. A continuación se presenta una tabla orientativa con las dosis y momentos recomendados:

Fase fenológicaProductoDosisVía de aplicaciónObjetivo
PresiembraBioestimulante de microalgas + materia orgánica2-3 L/haRadicularEstimular raíz y microbiota
AhijamientoFertilizante ecológico NPK + aminoácidos150-200 kg/haRadicularMacollaje equilibrado
EncañadoBioestimulante foliar rico en silicio y potasio1,5-2 L/haFoliarReforzar pared celular
EspigadoBioestimulante de microalgas + micronutrientes1-1,5 L/haFoliarLlenado de grano y resistencia

Es importante recordar que las dosis deben ajustarse según el análisis de suelo y el estado nutricional del cultivo. La aplicación foliar debe realizarse en horas de menor insolación, preferiblemente a primera hora de la mañana o al atardecer, para evitar la evaporación y mejorar la absorción foliar de nutrientes. El pH del agua de pulverización debe estar entre 5,5 y 6,5 para optimizar la penetración de los bioestimulantes.

Manejo agronómico integrado: dosis, momentos y aplicaciones

El control del encamado del trigo mediante fertilización ecológica requiere un enfoque integrado que combine prácticas culturales, nutrición equilibrada y bioestimulación. El primer paso es realizar un análisis de suelo completo que incluya textura, pH, materia orgánica, nitrógeno total, fósforo asimilable, potasio intercambiable, calcio, magnesio, silicio disponible y micronutrientes. Con estos datos, se puede diseñar un plan de fertilización ajustado a las necesidades reales del cultivo y a la capacidad de suministro del suelo.

La elección de la variedad es otra decisión clave. Las variedades de trigo semienanas, con genes Rht (Reduced height), presentan tallos más cortos y resistentes al vuelco. Sin embargo, no todas las variedades semienanas son igualmente resistentes; algunas pueden encamar en condiciones de alta fertilidad. Se recomienda consultar los ensayos varietales de las redes de evaluación europeas y elegir variedades con buena puntuación en resistencia al vuelco. La densidad de siembra debe ajustarse a la variedad y a la fertilidad del suelo, evitando densidades superiores a 350-400 plantas/m² en parcelas con riesgo de encamado.

El manejo del riego también influye en el vuelco. El trigo de secano en Europa depende de la lluvia, pero en regadío conviene evitar riegos abundantes en encañado y espigado, ya que un suelo saturado reduce el anclaje radicular y favorece el crecimiento en altura. El riego por aspersión debe fraccionarse y ajustarse a la evapotranspiración del cultivo. En parcelas con historial de vuelco, puede ser útil retrasar el primer riego hasta después del encañado para favorecer un sistema radicular más profundo.

La fertilización ecológica debe fraccionarse en varias aplicaciones para sincronizar el aporte de nutrientes con la demanda del cultivo. En presiembra, se incorporan enmiendas orgánicas y fertilizantes de liberación lenta. En ahijamiento, se aplica un fertilizante nitrogenado orgánico de liberación gradual. En encañado, se prioriza el potasio, el silicio y el calcio. En espigado, se aplican bioestimulantes foliares ricos en microalgas y micronutrientes. Este fraccionamiento evita picos de nitrógeno y mantiene un crecimiento equilibrado.

La rotación de cultivos y el manejo de residuos también contribuyen a reducir el riesgo de encamado. La inclusión de leguminosas en la rotación mejora la estructura del suelo y aporta nitrógeno de forma simbiótica. El enterrado de la paja de cereales con una relación C/N alta puede inmovilizar nitrógeno temporalmente, lo que reduce el crecimiento excesivo del trigo. Sin embargo, es necesario ajustar la fertilización para compensar esta inmovilización y evitar deficiencias. La siembra directa sobre residuos, practicada en agricultura de conservación, mejora la estabilidad de los agregados y el anclaje de las raíces.

Análisis de suelo y ajuste de dosis

El análisis de suelo es la herramienta fundamental para ajustar las dosis de fertilización ecológica. Un análisis completo debe incluir la determinación de nitrógeno total y nitrógeno mineral disponible (nitratos y amonio), fósforo asimilable (método Olsen), potasio intercambiable (acetato de amonio), calcio y magnesio intercambiables, capacidad de intercambio catiónico (CIC), materia orgánica oxidable, pH y conductividad eléctrica. En suelos con pH superior a 8, la disponibilidad de fósforo, hierro, manganeso y zinc puede ser limitada, por lo que conviene aplicar micronutrientes quelatados. En suelos ácidos, la disponibilidad de molibdeno disminuye y puede ser necesario encalar.

Con los datos del análisis, se calculan las necesidades de nutrientes del trigo. Para un rendimiento objetivo de 6.000 kg/ha, el trigo extrae aproximadamente 150 kg de nitrógeno, 60 kg de P2O5, 120 kg de K2O, 20 kg de magnesio y 15 kg de azufre, además de micronutrientes. En agricultura ecológica, se estima que el suelo puede suministrar entre el 40 % y el 60 % de estas necesidades, por lo que la fertilización debe cubrir el resto. Las enmiendas orgánicas, como el compost, aportan nutrientes de forma gradual y mejoran la materia orgánica del suelo, que actúa como reserva de nutrientes.

Momentos críticos de aplicación

Los momentos críticos para la aplicación de fertilizantes ecológicos en trigo son la presiembra, el ahijamiento, el encañado y el espigado. En presiembra, se incorporan al suelo enmiendas orgánicas y fertilizantes de fondo, como compost de estiércol o harina de huesos. En ahijamiento, se aplica un fertilizante nitrogenado orgánico de liberación gradual, como el extracto de microalgas o la harina de plumas, para estimular el macollaje. En encañado, se aplica potasio y silicio, preferiblemente en forma foliar, para reforzar la caña. En espigado, se aplican bioestimulantes de microalgas y micronutrientes para el llenado del grano y la resistencia al estrés.

La aplicación foliar de bioestimulantes debe realizarse con equipos de pulverización calibrados y con un volumen de caldo adecuado, entre 200 y 300 L/ha. Es importante añadir un mojante o tensioactivo ecológico para mejorar la cobertura y la absorción. La temperatura del aire no debe superar los 25 °C durante la aplicación, y la humedad relativa debe ser superior al 60 % para evitar la evaporación rápida. La lluvia posterior a la aplicación, en las 4-6 horas siguientes, puede reducir la eficacia, por lo que se recomienda consultar la previsión meteorológica.

¿Necesitas ayuda profesional?

En Ecoganic en España, Europa, ofrecemos Bioestimulantes, Fertilizantes ecológicos, Bioprotectores. Llámanos: +34 623 753 719.

Solicita tu presupuesto gratuito

Casos prácticos y resultados en campo

Diversos ensayos de campo en Europa han evaluado el efecto de la fertilización ecológica y los bioestimulantes de microalgas en el control del encamado del trigo. En un ensayo realizado en la región de Castilla y León (España) durante la campaña 2025-2026, se compararon tres tratamientos: fertilización convencional con nitrato de amonio, fertilización ecológica con compost de estiércol y microalgas, y fertilización ecológica más bioestimulante foliar de microalgas en encañado y espigado. Los resultados mostraron que el tratamiento ecológico con bioestimulante redujo la incidencia de vuelco en un 35 % en comparación con el convencional, manteniendo un rendimiento similar (5.800 kg/ha frente a 5.950 kg/ha). La altura de planta fue 8 cm menor y el grosor del tallo, un 12 % mayor.

En otro ensayo en la región de Normandía (Francia), se evaluó el efecto de la densidad de siembra y la fertilización ecológica en trigo blando de invierno. Se sembraron parcelas a 250, 350 y 450 semillas/m², con y sin bioestimulante de microalgas. La incidencia de vuelco fue significativamente mayor en la densidad de 450 semillas/m² (28 %) que en 250 semillas/m² (8 %). La aplicación de bioestimulante redujo el vuelco en un 40 % en todas las densidades, y el efecto fue más notable en la densidad intermedia. El rendimiento fue máximo en la densidad de 350 semillas/m² con bioestimulante, alcanzando 6.200 kg/ha.

En Italia, un ensayo en la región de Emilia-Romaña comparó la aplicación de silicio foliar de origen ecológico con un testigo sin tratar. La aplicación de silicio en encañado, a dosis de 2 L/ha, incrementó la resistencia del tallo y redujo el vuelco en un 25 %. El análisis de la pared celular mostró un aumento del 18 % en el contenido de lignina y un 22 % en el de sílice. Estos resultados confirman que la fertilización ecológica con silicio y bioestimulantes es una estrategia eficaz para fortalecer la caña del trigo.

Además de los ensayos controlados, los agricultores que han adoptado programas de fertilización ecológica con bioestimulantes reportan mejoras en la sanidad del cultivo y en la calidad del grano. El peso específico del grano (peso hectolítrico) suele ser superior en parcelas sin vuelco, ya que el grano se llena de forma más uniforme. La reducción del vuelco también facilita la cosecha y disminuye las pérdidas de grano por dehiscencia. En términos económicos, el ahorro en costes de recolección y la mejora del rendimiento compensan la inversión en bioestimulantes y fertilizantes ecológicos.

Para los agricultores interesados en implementar estas estrategias, Ecoganic ofrece ensayos y resultados de campo que demuestran la eficacia de los bioestimulantes de microalgas en diferentes condiciones. Además, la empresa dispone de una red de distribuidores y asesores técnicos que pueden diseñar un programa de fertilización personalizado. La certificación ecológica de los productos Ecoganic, conforme al Reglamento (UE) 2018/848, garantiza su aptitud para la agricultura ecológica. Para más información, se puede consultar la página de certificaciones ecológicas Ecoganic.

Resultados en trigo duro y trigo blando

El trigo duro, cultivado principalmente en el sur de Europa, presenta una mayor susceptibilidad al encamado que el trigo blando debido a su mayor altura y al peso de la espiga. En ensayos realizados en Andalucía (España) con trigo duro, la aplicación de bioestimulantes de microalgas en encañado y espigado redujo el vuelco en un 30 % y mejoró el peso hectolítrico en un 4 %. El contenido de proteína del grano también aumentó ligeramente, lo que es relevante para

Referencias

WhatsAppEmail